La Cámara Opina / DILEMA: LEGISLAR O HACER POLÍTICA

DILEMA: LEGISLAR O HACER POLÍTICA

La ciudadanía espera que las auditorías hechas por la Contraloría General de la República sobre el uso dado, a nivel comunal, a recursos públicos canalizados a través de diputados de La República, sirvan para determinar inocencias o culpabilidades en un caso que afecta de manera directa la imagen de la Asamblea Nacional.

Del Órgano Legislativo, en todas partes del mundo, se espera que cumpla el papel para el cual fueron elegidos sus miembros. Es decir, legislar en bien del interés común mediante la expedición de leyes que contribuyan a la consolidación y fortalecimiento de un Estado de Derecho, dentro del cual la institucionalidad permita a la sociedad nacional avanzar cada día más en paz, justicia y equidad.

No se justifica, entonces, que razones no consideradas en nuestro ordenamiento constitucional permitan a los diputados llevar a cabo tareas distintas a las que deben cumplir, y mucho menos relacionadas con el manejo indiscriminado de fondos aportados con la contribución sacrificada de todos los panameños. Durante el tiempo para el cual fueron llevados a la Asamblea, ellos deben ejercer sus funciones y no permanecer en campaña desde sus curules. A una solución posible podría contribuir la elección de diputados nacionales para evitar el clientelismo localista.

Los problemas que plantea nuestro desarrollo son muchos y diversos, con el denominador de afectar las condiciones de vida de la población – salud, educación, vivienda, trabajo, transporte, entre otros –  requieren de recursos que no alcanzan o no llegan a las comunidades.

Rumbo a los comicios generales de 2019, Panamá necesita una estabilidad plena que permita la continuidad de su desempeño económico, con miras a sostener y aumentar en lo posible sus actuales índices de crecimiento.  Esto marca la importancia de la prontitud con que sean resueltos los casos de corrupción que se tramitan en tribunales del país. La demora en ello solo fomentará suspicacias y dudas sobre la capacidad de nuestra justicia para honrarse a ella misma.

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