Los principios de No Discriminación e Igualdad en la Convención Americana sobre Derechos Humanos

Por: Irma Palacios
Abogada

Por: Irma Palacios

Abogada

Los principios de no discriminación e igualdad son como ya sabemos principios transversales de carácter general  básicos para la protección de los derechos humanos. Es decir son jus cogens, por ser de obligatorio cumplimiento y no admitir acuerdo entre los Estados en contra de ellos.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos desde su prologo, hasta su ultimo articulo, hace referencia de manera directa e indirecta a estos principios de igualdad y no discriminación, pero para los fines de este artículo nos remitiremos específicamente a los artículos que de manera directa nos hacen alusión a estos principios. Primeramente el preámbulo de la convención señala que :sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos .

Es decir que ya el preámbulo de la Convención, nos está indicando que el ser humano es libre y todos tenemos igualdad de derechos sin temores. Posteriormente su articulo 1 aborda y define los Principios de igualdad y no discriminación al señalar que no se puede hacer distinción en la naturaleza del género humano, y que esto, conlleva a que toda persona merece ser tratada con dignidad; independientemente de su extracto social, cultural y económico.

Es otras palabras, existe desigualdad cuando a una persona o a un determinado grupo se les trata con superioridad o con privilegios, sobre otra persona o sobre otro grupo, simplemente por considerarlos inferior. Esta desigualdad social, también conlleva ser tratado con hostilidad o que se le limite a la persona del goce de cualquiera de sus derechos.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos obliga y compromete a todos los Estados partes, a combatir las prácticas discriminatorias, a salvaguardar los derechos humanos, tanto en su derecho interno como en sus relaciones internacionales; así como la obligación de los Estados de no introducir en sus ordenamientos jurídicos regulaciones discriminatorias y en caso de que los Estados subscriptores ya mantienen regulaciones discriminatorias, tienen el deber de eliminar de su ordenamiento jurídico estas regulaciones, de carácter discriminatorio.

Finalmente el artículo 24 de esta Convención aborda de manera directa los principios de igualdad y no discriminación, pero dirigidos a las garantías procesales y legales, donde  prohíbe la discriminación de derecho o de hecho, no sólo en cuanto a los derechos consagrados, sino en lo que respecta a todas las leyes que apruebe el Estado y a su aplicación. Es decir, no se limita a reiterar lo dispuesto en el artículo 1, respecto de la obligación de los Estados de respetar y garantizar, sin discriminación los derechos reconocidos en esta Convención, sino que también consagra un derecho que también acarrea obligaciones al Estado de respetar y garantizar el principio de igualdad y no discriminación en la salvaguarda de otros derechos y en toda la legislación interna que apruebe, pues protege la “igual protección de la ley”.